Seis oficios, seis modelos
No entrenamos un modelo de gastronomía. El vocabulario, los errores típicos y el criterio de un área no se parecen a los de la de al lado: el de vinos lo trabajan sommeliers y el de parrilla lo trabajan parrilleros. Elegís una y trabajás ahí.
Vinos
Postulaciones abiertasEl vino es donde un modelo general falla más rápido y con más seguridad. Sabe qué es un Malbec. No sabe qué pasa con un Malbec de Gualtallary de 2019 en una carta de Córdoba a la que le falta rotación.
Alta cocina
Postulaciones abiertasDescribir un plato de autor es un oficio. Decir de más lo arruina, decir de menos no lo vende. Un modelo general no tiene idea de dónde está esa línea.
Carnes y parrilla
Postulaciones abiertasNingún modelo entrenado afuera entiende la carne argentina. Traduce cortes que no tienen traducción y desconoce que el mismo corte cambia de nombre a trescientos kilómetros.
Café
En formaciónLa especialidad tiene un lenguaje propio y muy joven. Un modelo general lo repite sin entenderlo, y el resultado suena a catálogo de importador.
Coctelería
En formaciónUn clásico no tiene una sola receta. Tiene una receta canónica y quince versiones defendibles. Un modelo general no distingue entre las dos cosas.
Servicio de salón
Lista de esperaEs el área menos obvia y la que más cambia el resultado. No se trata de qué sabe el modelo, sino de cómo habla cuando le toca hablarle a un cliente.